przejd do zawartoci

up

Buscar


Get Adobe Flash player

This website require Adobe Flash Player 9+.



tamaño del tipo A A A

Pomerania

Pomerania

Pomerania es una región histórico-geográfica que se encuentra en la parte norte de Polonia, sobre el Mar Báltico. Se divide en Pomerania Occidental (con la ciudad de Szczecin) y en Pomerania Oriental (Gdansk). Desde el punto de vista geográfico encontramos dos partes: la costa del Bático y la región lacustre.
Cuando nacía el estado polaco, durante el reinado de Mieszko (Micislao) I, toda la región de Pomerania pertenecía a Polonia. Después, con el transcurso de los siglos, fue cambiando de mano en mano. Aquí vivieron diferentes influencias y culturas: alemanas, eslavas y escandinavas, lo que se vio reflejado en la cultura y el arte de Pomerania. Las maravillosas fortalezas de Pomerania las construyeron los teutones. Hasta en la actualidad se las puede admirar y visitar. Después de la segunda guerra mundial, casi toda la región de Pomerania (excepto su extremo occidental), se encontró en territorio polaco.
Pomerania Oriental, también llamada de Gdansk o del Vístula, se extiende desde la cuenca del Slupia hasta el delta del Vístula. En el este se corta abruptamente en la Bahía de Gdansk. La ciudad de Gdansk, con una historia de mil años y llena de valiosos monumentos, es la capital de Pomerania Oriental y uno de los tres puertos más importantes de Polonia. Contiguo a Gdansk está Sopot, una ciudad que se distingue por su ancho muelle de madera de medio kilómetro de largo, y por Opera Lesna, donde cada año se realiza el famoso Festival de la Canción. Cerca de Sopot está Gdynia. Estas tres ciudades conforman una aglomeración urbana conocida como "Las Tres Ciudades". Un poco más al este empieza la Península de Hel. En ella hay balnearios limpios y tranquilos: Jurata, Jastarnia, Chalupy o Hel, con playas anchas cubiertas por dunas y bosques de pinos. Para los que desean tener unas vacaciones tranquilas es el lugar ideal.
Pomeria Occidental se extiende desde las islas de Uznam y Wolin por el litoral marítimo Szczecinskie y Koszalinskie (la frontera entre ellos es la ciudad de Kolobrzeg). Aquí también hay balnearios muy visitados como Swinoujscie, Miedzyzdroje, Kamien Pomorskie y Kolobrzeg. Estas ciudades tienen estatus de balnearios de curación.
La parte sur de Pomerania Occidental y Oriental está cubierta por Pojezierze Pomorskie (región lacustre). En ella se encuentran Pojezierze Mysliborkie, Pojezierze Drawskie, Pojezierze Kaszubskie y los Bosques Tucholskie. Esto es un paraíso para los amantes de la naturaleza, que se van como el aire de los balnearios llenos de gente y de ruidosas discotecas. No hay que ser un pescador nato para poder enamorarse de los lagos y ríos transparentes, en los cuales se pueden pescar bonitos ejemplares de peces, o ecologista para enamorarse de los infinitos bosques, donde se pueden encontrar setas a sacos.
El mar, las playas, los lagos, los ríos y los bosques están predispuestos para cualquier forma de turismo. En todas partes se pueden encontrar senderos interesantes, lugares para montar en bici e inclusive lugares para montar a caballo. Centros de descanso, pensiones, casas particulares, campings, y fincas de agroturismo conforman una buena infraestructura turística.

Naturaleza: Acantilados, tunas y la región lacustre
El Báltico es un mar relativamente pequeño (447 400 mil km²) y poco profundo (52,4 m). En línea recta mide unos 1300 km. Es un mar interior, comunicado con el Océano Atlántico por el estrecho de Dinamarca y el Mar del Norte. Tiene un nivel de salinidad menor que otros mares. También ésa es una de las causas por la cual la flora y la fauna del Báltico no es demasiado diversificada. En el Báltico viven cerca de 200 especies de plantas. Sobre todo hay algas, por ejemplos varec o algas marinas rojas, que son arrojadas a la arena por el mar. En la costa sur del Báltico, viven moluscos y 26 especies de peces, por ejemplo, arenques, merluzas, sardinetas, platijas, así como anguilas y salmones. Entre los mamíferos encontramos focas y marsoplas. Las focas viven en el agua y en tierra, donde descansan y se reproducen. Las marsoplas pertenecen a la familia de los delfines y se parecen a ellos, aunque tienen el hocico más pequeño y redondeado.
Sobre la belleza del litoral polaco influye fundamentalmente su variada costa. Todas las playas son de arena. El mar arroja conchas, piedritas y migajas de ámbar. Es tan cambiante la costa que hay partes de la costa altas (acantilados) y planas (dunas). Las costas más bonitas de acantilados, con unos bordes que superan en muchos metros el nivel del mar, están en la isla Wolin (Parque Nacional Wolinski), y en las cercanías de Kolobrzeg, Ustron Morski, Jaroslawiec, Jastrzebia Gora, así como en Gdansk, Sopot y Gdynia. Pero los más interesantes acantilados están en los alrededores de Leba, que recorren las dunas del Parque Nacional Slowinski.

El litoral: Tierra de águilas y dunas
El paisaje de Pomerania se conformó durante el último glaciar que se desprendió del norte hacia el sur, hace cerca de 10 mil años. Dejó pintorescos paisajes morrenos con colinas y valles, en los cuales hay muchos lagos. En la región occidental de la costa, lo que más llama la atención son los alrededores de la isla Wolin, que está protegida por el Parque Nacional Wolinski.
La isla Wolin tiene un paisaje muy variado. Encontramos llanuras, acantilados, bancos de arena y rocas enormes, playas, casas de pescadores y bellas pensiones. Las panorámicas son tan variadas como en un calidoscopio. Los amantes de la naturaleza, los cazadores de animales, así como a los que les gusta tomar el sol, pueden encontrar muy buenas condiciones para un buen descanso. A pesar de que en verano se llena de turistas, hay retiros tranquilos no muy lejos de los ruidosos balnearios.
El Parque Nacional Wolinski se creó en el año 1960. En los comienzos tenía una superficie de 48,5 km², pero hace poco, desde 1996, tiene 109 km². Los atractivos del parque son sus valores geológico-naturales. Los acantilados de Wolin son los más viejos y los más grandes de la costa polaca. Los acantilados más abruptos, como si estuvieran sacados de cuadros de Friedrich, se extienden hacia el sur de Miedzyzdroje. Una atmósfera especial crean las orquídeas, de las que hay nueve especies en el parque. La parte alta de los acantilados está compuesta por pinos torcidos por el viento y hayas. El orgullo del Parque Nacional son los bisontes que se crían en un reservado y las águilas marinas, de las que hay nidos de diez parejas en la isla.
En Wolin hay muchos hoteles, pensiones, casas de descanso, que están cerca del parque. Por eso lo mejor es venir aquí en verano, para estar en contacto con la naturaleza durante el día y disfrutar de las fiestas de noche, que en plena temporada se organizan cada día.

Dejando la isla Wolin, y yendo hacia el este, nos encontramos con una región diametralmente opuesta, llamada a veces la "Sahara polaca". El que quisiera conocer su belleza tendría que visitar el Parque Nacional Slowinski, que está en la parte central de la costa polaca. Creado en 1967, tiene una superficie de 18,2 mil ha. Por sus valores únicos, en el año 1977 fue inscrito en la lista de los Reservados Mundiales de la Biosfera de la UNESCO. El parque tiene 32 km de costas. Las pintorescas vistas se le pueden adjudicar al último congelamiento, que dejó tras de sí sierras, así como a las corrientes marinas que durante miles de años arrojaron arena con mucha paciencia. Como resultado de esto, se formaron dunas, lenguas de tierra y lagos cerca de la costa marina.
Las dunas ocupan casi toda la anchura de Mierza Lebska, con una extensión de cerca de 20 km. En el medio de la lengua de tierra, en una extensión de 5 km de largo y 1 km de ancho, están las dunas movedizas. Como efecto del viento, que aquí sopla durante muchos días al año, la superficie de las dunas se contrae formando olas. Las dunas adquieren diferentes formas: parabólicos terraplenes encorvados, túmulos, colinas de arena, así como cuencas hundidas y canalones, que forman un paisaje parecido al del Sahara.

La arena arrojada por el mar es secada por el sol y el viento, el que al mismo tiempo la lleva a la profundidad de la tierra. Las dunas más activas se desplazan en dirección noreste con una velocidad de 10 m al año (la media es de 4,7 m). Nadie es capaz de detener este movimiento. Los bosques cubiertos de arena se mueren, y cuando las olas de arena se meten más adentro, a la superficie salen los cansados muñones de los árboles. El paisaje cambia continuamente. El principal centro turístico de la región es Leba, que data del siglo XIII, pero que en el siglo XVI fue destruida por una tormenta y cubierta de arena, por lo que dejó de existir. Fue necesario construir un nuevo pueblo. Una suerte parecida sufrieron otras aldeas de la región.

Otras de las características importantes del paisaje del Parque Nacional Slowinski son sus profundos y grandes lagos, con el gigante Lebsko (cerca de 7000 ha) y el Gardno (cerca de 2400 ha) a la cabeza. Se formaron como consecuencia de las lenguas de tierra, que poco a poco le cortaron al Báltico sus viejas bahías. En el territorio del parque hay 800 especies de flores, de las cuales las más bonitas son las orquídeas. Entre los árboles, crecen sobre todo pinos, abedules y alisos, aunque también hay pinos negros, que se plantaron a principios del siglo XX para preservar a las dunas movedizas. También es muy rico el mundo de los pájaros en el parque, que cuenta con cerca de 260 especies. Aquí construyen sus nidos somorgujos, cuervos marinos, gaviotas, cisnes, grullas, cigüeñas negras, también se pueden ver águilas marinas, pajarillas, azores y búhos. En los lagos se pueden encontrar lucios, luciopercas, salmones y platijas.

Lo mejor es visitar el parque caminando o en bicicleta. Las rutas, los caminos para las bicicletas y los senderos naturales están muy bien preparados para el turista y permiten llegar a cualquier rincón de este excepcional terreno. La superficie total de los senderos asciende a 140 km. La excursión más popular es la de Lacka Góra, una de las dunas movedizas más altas de Europa (42 m). En el parque también se pueden organizar vivaques, andar en bote o montar a caballo. Desde Leba hay excursiones organizadas por el mar o por los lagos, estas últimas con una visita al museo al aire libre Aldea Slowinski en Kluki. La infraestructura turística de la región es amplia y crece de año en año.

La región lacustre: Suiza y bosques coníferos
La región de Pojezierze Kaszubskie y Pojezierze Drawskie junto con los Bosques Tucholski es uno de los tesoros naturales y turísticos más grandes de Polonia. Estos lugares son tan bonitos que sin dificultad se podría decir que también son tesoros naturales de Europa. Estos tesoros no son difíciles de descubrir, y vale la pena visitarlos.
Según la leyenda que cuentan los habitantes naturales de Kaszuby, Dios se puso a crear su tierra casi al final de la creación del mundo. Y como todavía le quedaban muchas cosas bonitas por repartir, las desparramó por todo este territorio. La zona de Pojezierze Kaszubskie está cubierta por grandes bosques, suelos ondulados y de colores, y una sierra extraordinaria para esta parte del país. Entre las colinas, le esperan al turista, barrancos salvajes, aldeas, ríos impetuosos, enormes rocas que hay en los valles. También le esperan lagos transparentes, con pintorescas playas, ubicados en zonas de ensueño.
La región más diversificada desde el punto de vista geológico y por el paisaje es la parte de Pojezierze Kaszubskie llamada la "Suiza Kaszubska". Según la opinión de los investigadores este nombre se empezó a usar a finales del siglo XIX. Rápidamente también empezaron a utilizar el nombre Die Kassubische Schweiz los alemanes. En los años treinta del siglo XX, gracias a los guías de turismo polacos y alemanes este nombre se conocía en toda Europa.
El corazón y el atractivo más grande de la Suiza Kaszubska es el conjunto de lagos Radunskie. Esta compuesto por 14 lagos unidos por el río Radunia y tienen una extensión de 40 km. Aquí también está uno de los lugares más populares para la práctica de kayak. Esta región está protegida por el Parque Kaszubski. Los paisajes de montaña le quitan la respiración inclusive a los incansables trotamundos. A lo largo de los lagos Radunskie pasa la Ruta Kaszubska, construida en los años sesenta, que muy bien ubicada, es la más popular de las rutas turísticas en la región lacustre.
Estos terrenos medio salvajes, también le sientan bien a muchas especies de animales. Un gran atractivo son las enormes manadas de grullas, que tienen aquí el hábitat más grande del país. Antes de la migración otoñal hacia los países cálidos, en el norte de Kaszuby, en un solo lugar se pueden llegar a juntar hasta cinco mil ejemplares. También se suelen hallar manadas de cigüenas, que se preparan para viajar. Casi en todas las aldeas de Kaszuby se pueden encontrar cigüeñas.

En el sur de la región están los estupendos Bosques Tucholskie. Estos enormes bosques de pinos, forman un microclima saludable y muy particular. Atravesados por caminos y senderos, en sus pequeños lagos crecen nenúfares, como si estuvieran sacados de un cuento de hadas. Dando un paseo por el bosque, el caminante se encuentra con grandes setas (que hay que recoger obligatoriamente, y luego freír o secar), y con frutas del bosque muy grandes, además de dulces. El ciclista puede recorrer 30 km y no encontrar aldeas con gente, ya que la región de los bosques está poco poblada, al mismo tiempo que puede limpiar sus pulmones con un aire balsámico. Navegando por los lagos en kayak o canoa, se pueden apreciar los pintorescos declives arenosos o las bellas, profundas y pequeñas bahías, en las que en su profundidad se arrastran los cangrejos, que son testigos de la pureza de las aguas.
Otro atractivo de estos bosques son los enormes lagos Wdzydze y Charzykowskie. El Charzykowskie tiene 9,5 km de largo y está cubierto por bosques coníferos. Sus aguas son perfectas para la práctica de diferentes deportes. El bonito lago Wdzydze, al que los habitantes de la región llaman mar, también es un paraíso para los pescadores, así como para los que practican deportes náuticos, a los que les espera la ruta del río Wda.
En una pequeña parte estos bosques, en el año 1996, se creó el Parque Nacional de los Bosques Tucholskie. Ocupa solamente una parte de todo el complejo forestal (4789,3 ha), por lo que es uno de los parques nacionales más pequeños de Polonia. Según la opinión de los amantes de la naturaleza, la superficie del parque tendría que ser dos veces más grande. Puede que en el futuro el territorio del parque se agrande. Este parque se abrió con el objetivo de preservar su flora muy rica (por ejemplo, unas cuantas especies están inscriptas en la Lista Roja), los lagos cristalinos (se los llama así por sus pintorescas plantas con flores blancas), así como por los animales que habitan aquí, por ejemplo el símbolo del parque: el urogallo. En el parque se desarrolla el turismo activamente, que es ayudado por las buenas infraestructuras de las que dispone. En la región hay caminos y senderos para montar en bicicleta, a caballo o simplemente andar, de 85 km y también se pueden practicar diferentes deportes náuticos en sus lagos, excepto en los más protegidos.
Kaszuby es una región de ensueños para los estetas, los románticos, los curiosos y para aquellas personas que buscan un merecido descanso. Esto de ninguna manera significa que aquí uno no se pueda desconectar de la ciudad. En los últimos años se abrieron algunas fincas donde se puede montar a caballo, rutas para los kayaks, balnearios y una buena cantidad de locales gastronómicos. Sin ninguna duda, la comida del lugar y sus bares típicos son un gran atractivo para los turistas, al igual que el folklore propio del lugar, que los habitantes de Kaszuby saben vender muy bien. En muchos pueblos se realizan fiestas populares con música, bailes, pescado frito, pan horneado y bebidas. En toda la región, hasta en los rincones más deshabitados, se construyeron pensiones, que muchas veces funcionan todo el año (en invierno aquí se puede esquiar). Muchas de ellas son construcciones nuevas con un alto estándar, que poseen pistas de tenis y acaballerados propios. Algunas son lujosas, en cambio otras, tienen una atmósfera especial para las familias. Como las setas después de las lluvias, aparecieron las fincas de agroturismo, inclusive en las aldeas más pequeñas, que están ubicadas en la costa de los lagos. También los campesinos ofrecen habitaciones para los turistas.

En esta parte de Polonia se encuentra otra tierra de lagos, ríos y bosques, que se llama Pojezierze Drawskie, y se extiende a lo largo del sur de la región lacustre. Esta región, que está lejos del ruido de la civilización y que llama la atención por su belleza y tranquilidad, todavía no ha sido descubierta por los turistas. Por eso no hay muchos veraneantes, aunque tiene una muy buena infraestructura turística y una red de senderos muy bien preparada, que conforma a cualquier persona. En los bellos bosques de Puszcza Drawska se esconden lagos cristalinos, además de los ríos que pasan por aquí, por ejemplo el Drawa y el Pilawa. En el noroeste de la región, en la frontera de Pomerania con Wielkopolska, se creó en 1990 el Parque Nacional Drawienski. Este parque protege los terrenos naturales más valiosos del río Drawa, así como los de su afluente, el río Plociczna. La superficie del parque es de 11 mil ha, de las cuales el 80% son magníficos bosques de pinos y bosques de hayas, los más extendidos del país. Una de las mejores ideas para visitar el parque es realizar la ruta de kayak por el Drawa, una de las más populares de Polonia.

CIUDADES Y LUGARES PARA VISITAR

Tres ciudades: Gdansk, Gdynia y Sopot
Las ciudades de Gdansk, Gdynia y Sopot se encuentran en la costa del Báltico en la Bahía de Gdansk. Estas tres ciudades forman una aglomeración urbana, que se fue haciendo como consecuencia de la ruta comercial llamada Ruta del Rey (Via Regia), que durante siglos llevaba hasta Gdansk. Sin embargo, los inicios de esta aglomeración, datan del año 1922, cuando en una pequeña porción de la costa polaca, fue fundada Gdynia, puerto competidor de Gdansk. Cuando después de terminar la segunda guerra mundial, Gdansk y Sopot fueron parte nuevamente del territorio polaco, comenzó un desarrollo urbano, de esta excepcional aglomeración de tres ciudades, que continúa hasta la actualidad. Estas ciudades, que están muy bien comunicadas entre sí, son un suceso a escala europea, y se las puede tratar como tres ciudades diferentes o como una gran ciudad con tres grandes regiones.

Gdansk
Gdansk, que tiene mil años, es una de las más viejas y bonitas ciudades polacas. Algunos afirman que es la más bonita. El premio Nobel de literatura Günter Grass dice que la grandeza de Gdansk está en que es una ciudad multicultural. Es difícil no aceptar esta afirmación, ya que con la mezcla de culturas surgen los fenómenos más interesantes. A la potente Gdansk la formaron polacos y alemanes, inclusive holandeses y franceses.
A pesar de que los primeros caseríos en estos terrenos datan de hace 5 mil años, la fundación de Gdansk está relacionada con el control de Micislao I de Pomerania en los años 967-972. Las investigaciones arqueológicas aseveran que en aquella época se conformó una serie de caseríos, de los que se desarrolló una de las más ricas y más prósperas ciudades en la costa del Báltico, que impresionaba por su arquitectura y su arte, siendo obra de los más conocidos maestros europeos: Abraham van den Blocke, Jan Kramer, Antoni van Obbergen, Jan Vredeman de Vries. Justamente ellos proyectaron, construyeron y ornamentaron los edificios, iglesias, y fortalezas de Gdansk, formando una mezcla imponente de estilos.
Gdansk queda en la memoria de todos los que la visitan. Y se la puede echar de menos, como se echa de menos a una ciudad de un cuento de hadas con edificios estrechos, techos inclinados, míticas torres de iglesias, de las que emanan unas bonitas melodías de campanas. No se puede escribir sobre esta ciudad obviando a sus habitantes. En el caso de Gdansk, es una mezcla de descendientes de personas que llegaron aquí después de 1945, de todos los rincones de Polonia, de Kaszuby y del este, a los que un patriotismo local moderado les permite tolerar a los extraños al lugar y evitar los complejos de ciudad pequeña o el chovinismo.

A Gdansk hay que descubrirla por etapas. En primer lugar hay que descubrir la belleza de la Ciudad Principal, en la que están todos los monumentos más importantes de Gdansk. Las Puertas del siglo XVI, Wyzynna y Zlota, abren el histórico camino Droga Królewska (Camino Real). A cada lado del camino, se encuentran bellos edificios en los que alguna vez vivieron los comerciantes más ricos, las castas con mayor poder, y que también fueron visitados por los reyes polacos. Aquí se llevaban a cabo las ejecuciones, los valses, las adjudicaciones, los desfiles, en pocas palabras, era el corazón de Gdansk.
Y sigue siendo el corazón de la ciudad. En las calles Dluga y Dlugi Targ se concentran la vida de la ciudad y su belleza puede embrujar al visitante por mucho tiempo. Se puede admirar la maravillosa construcción del Ayuntamiento, un edificio con estilo gótico renacentista, la Mansión de Artus del siglo XIV, o el más admirado de todos los edificios de la ciudad: Zlota Kamienica. Aquí se halla la famosa Fuente de Neptuno, el símbolo más destacado de la ciudad. Es necesario llegar hasta ella, así lo hacían los marineros que le agradecían al dios de los mares haber llegado felizmente a casa. Y lo hacían hace mucho tiempo porque el monumento de bronce a Neptuno se construyó en 1615, aunque el agua empezó a bañar a la fuente varios años después.

La atmósfera de cada casco antiguo la conforman la vieja historia de sus pintorescas calles, callecitas y callejones. En Gdansk también es así. Andando por las calles estrechas de la ciudad llegamos a su más famoso monumento: la Iglesia de Santa María, el templo gótico de ladrillo más grande del mundo. A sus siete puertas nos conducen siete calles. El interior de este coloso construido en el siglo XIII nos impresiona por su grandeza.

Entre los lugares mágicos de Gdansk es imposible no mencionar el Motlawa. Desde cada punto de la Ciudad Principal, algo especial nos lleva hacia este río. Desde la Fuente de Neptuno se escuchan las ruidosas gaviotas y se siente un olor característico, que puede ser el aroma de la mezcla de las maderas podridas con la sal del mar o el aceite de los barcos y las algas. El Motlawa tiene aroma a peripecias y largos viajes, su olor es un engranaje entre la historia antigua y la reciente. Caminando por Dluga y por Rybackie Pobrzeze, se pueden encontrar al lado de muchos bares y tiendas con recuerdos, muchos transeúntes, paseantes, y vendedores de postales y ámbar. Las publicidades de colores, la música, los edificios con estilo y los graneros, crean el clima de este lugar, en el que ya en la edad media se realizaban ferias, se encontraban los marineros y los comerciantes bajaban sus productos de los barcos.
La ciudad tiene todavía otro tesoro: Oliwa, el barrio más bonito de Gdansk. Este barrio es la meca de los amantes de la música de órgano. Entre un paisaje verde lleno de colinas está la catedral que data del siglo XIV. Es conocida en toda Polonia por sus órganos rococó. Durante todo el verano se llevan a cabo los conciertos del Festival de Música de Órgano de Oliwa. Cada concierto tiene algo de los misterios de la edad media, que despierta una reacción intensa entre la multitud. Este instrumento puede llegar a enamorar y hacer caer más de una lágrima. Gdansk es también el mar. Allí, está el puerto viejo, que se puede visitar en una excursión en barco, la famosa fortaleza marina Wisloujscie, así como Westerplatte, el lugar donde comenzó la segunda guerra mundial. Y por supuesto bonitas y románticas playas, en las cuales se puede recolectar ámbar.

Gdynia
Caminando por Gdynia, hoy es difícil creer que todavía a principios del siglo XX era una pequeña aldea de pescadores, que no se diferenciaba demasiado de otros pueblos del Báltico. Es la parte más joven de esta aglomeración urbana y parece una típica ciudad portuaria. Aquí se encuentra uno de los puertos comerciales, pesqueros, de la marina y de yates, más grande y más moderno del Báltico. En Gdynia se pueden apreciar de cerca verdaderos barcos de gran calaje y navíos de guerra. Aquí tienen sus sedes las escuelas superiores de marina y los clubes profesionales de navegantes. El puerto de Gdynia posibilita expediciones, tanto a Suecia como a América.
Gdynia es espaciosa y radiante, inclusive en los días nublados las casas, las calles y el litoral, resplandecen por su color blanco. La diferencia de otras ciudades su interesante distribución urbana. El centro, que fue construido en los años veinte y treinta del siglo XX, se conservó como una de las arquitecturas más interesantes, modernas y únicas. No hay monumentos, sólo los recuerdos de la época de la construcción de la ciudad y el puerto en los años veinte. Visitando el centro, hace falta adentrarse en otros tiempos, diferentes a los que nos ofrece Gdansk. No nos tiene que sorprender ver carteles de "monumentos" en edificios modernos, casi los mismos carteles que hay en los edificios del siglo XIV de Gdansk o Cracovia. Por eso simplemente tenemos que respetar y aceptar esta "historicidad".
Sobre el enorme muelle de Gdynia se hallan dos barcos-museos. El primero es "Dar Pomorza", un buque de vela con tres altas astas. Construido en el año 1909, en un astillero de Hamburgo, navegó para la flota mercante alemana, después fue propiedad de un Barón francés, para terminar siendo comprado por el estado polaco y desde 1930 hasta 1981, sirvió a los cadetes polacos. También participó en cinco regatas de buques de vela, ganando en dos ocasiones. En la actualidad se pueden visitar sus elegantes camarotes, en los que se encuentran muchísimos recuerdos de diferentes viajes y regatas. Detrás de "Dar Pomorza" está el navío de guerra polaco "Blyskawica", una formación de combate construida en Inglaterra en los años treinta del siglo XX. Una caminata por cubierta y por las pintorescas escaleras, pasando por la bodega, los camarotes, los depósitos de torpedos, la cabina de observación y las torretas de tiro, brindan fuertes emociones. En la cubierta del "Blyskawica" cumplen sus guardias marineros de la Armada Polaca.
Después de visitar los buques, vale la pena ir al Museo Oceanográfico. Probablemente sea uno de los museos más interesantes de Polonia y de la costa. En el oceanario se puede admirar el mundo de la profundidad de las aguas. En el enorme acuario hay depredadores, pirañas, peces de colores tropicales sacados de libros de cuento, grandes tortugas marinas y otras 120 especies. Las salas oscuras del acuario hacen juego con el verde claro, imitando a la profundidad del mar. Una maqueta del fondo del Báltico ocupa una parte del museo con mamíferos marinos disecados y fósiles de animales, por ejemplo enormes tortugas petrificadas y una potente mandíbula de tiburón de hace 100 millones de años, de la que tendría miedo hasta el tiburón de Spielberg.
Estando en Gdynia, no se puede dejar de ver dos barrios de casas de chalet, el Orlowa y el Redlowa. Son una perla para los amantes de la naturaleza. La costa de acantilados, en la que chocan grandes olas, crea un paisaje tan maravilloso que parece no ser natural. Se puede apreciar estas vistas desde el muelle de madera. Muy cerca de allí se encuentra el reservado natural "Kepa Redlowska", una verdadera obra de arte, la zona recreativa y de caminatas favorita de los habitantes de Gdynia y de los turistas.

Sopot
Explicar los motivos de la popularidad de Sopot no es posible, por eso es mejor no romperse la cabeza y dejarse llevar por el imán que tiene esta ciudad. Ya entendían bien este fenómeno las personas de clases altas de antes de la guerra, que visitaban Sopot frecuentemente. Se divertían con champagne y fantasía, lo que muchas veces se convertía en resonados escándalos, que sólo se olvidaban con el comienzo de una nueva temporada veraniega.
Este balneario llamado alguna vez la "Rivera del Norte", y que hasta nuestros días goza de popularidad, se halla entre las ciudades de Gdansk y Gdynia. Sopot le da a esta aglomeración urbana la atmósfera del "Art Nouveau", el saludable aire de montaña y la pintoresca tradición de las playas. Y también hoy los veraneantes se sientan en los cafés y bares, juegan en los casinos y apuestan en las carreras, además de andar por las sierras de los alrededores.

El lugar más conocido en Sopot es el muelle, que data del año 1824. Es una plataforma de madera de unos 516 m, con un espigón lateral de más de 100 m, lo que lo convierte en uno de los más largos de Europa, al mismo tiempo sirve como parada para yates y lanchas. Sin darse una vuelta por el muelle, la visita a Sopot pierde cualquier interés. A través de este largo paseo hay cómodos bancos y al final del mismo un o bar y un punto panorámico. En el muelle a veces tocan grupos de música, y durante el Festival Internacional de la Canción, tocan grupos alternativos y de rock.
A ambos lados del muelle se extiende una maravillosa playa y un parque. A los caminantes románticos también les espera la parte "terrestre" de la ciudad, es decir, unas pequeñas y bellas callecitas con una arquitectura de antes de la guerra y unas sierras pintorescas. Lo mejor es visitar Sopot durante una excursión de Gdansk a Gdynia, aunque vale la pena quedarse unos días.

Kolobrzeg: Salud y verdor
Kolobrzeg es el balneario de curación más grande y más conocido de la costa polaca. En varios manantiales salados se curan aquí las enfermedades de las vías respiratorias, del aparato circulatorio, los reumas, las alteraciones de los cambios de materia y la diabetes. Innumerables sanatorios, tanto pequeños como grandes, son visitados por los bañistas durante todo el año. Se sabe que el aire del mar es más saludable durante las tormentas invernales u otoñales. Por eso todo el año Kolobrzeg, a diferencia de la mayoría de los balnearios polacos, está llena de vida, por lo que le ofrece a los visitantes diferentes atractivos, gracias a los que nadie se aburre en esta ciudad.

Kolobrzeg es una ciudad muy bonita, aunque no muchos saben que durante la segunda guerra mundial fue destruida. Su reconstrucción se empezó a realizar en los años cincuenta, y continúa hasta hoy, pero para que el casco antiguo de Kolobrzeg vuelva a tener su forma original, todavía hace falta un poco de tiempo.
La parte más bonita de la ciudad es el barrio que está cerca del mar. Aquí está el puerto comercial y de pasajeros, en el que también están anclados grises navíos de guerra. Se puede subir a cubierta del "Fala", un barco-museo. Desde el puerto también salen excursiones por el mar, probablemente las más atractivas de la costa del Báltico. Durante unos momentos podemos viajar a través el tiempo, y retroceder a la época de Cristóbal Colón, de los vikingos o convertirnos en un peligroso pirata. Todo esto es posible gracias a los originales barcos a vela de colores que realizan este tipo de excursiones. También es un atractivo el catamarán que va hasta Bornholm.
Después del barrio que está cerca del mar, hay una ancha playa de arena, un faro, un muelle y un paseo. Al lado se están construyendo casas que recuerdan a las del casco antiguo, y poco a poco se va haciendo un nuevo centro, con bares, pequeños restaurantes y tiendas. En todas partes hay mucho verde, a lo largo de la playa y hacia el este se extienden grandes parques, con viejos robles y hayas, así como un gran anfiteatro, en el que se llevan a cabo diferentes eventos y conciertos. La tranquilidad de los árboles permite descansar igual que en el mar.
Vale la pena irse un poco más allá del mar y de los parques y visitar la parte sur de la ciudad. Allí se puede ver una catedral gótica, el interesante edificio del Ayuntamiento, que tiene una galería de arte moderno, así como la llamada "nueva ciudad vieja", el más interesante conjunto de edificios de la ciudad. En Kolobrzeg regularmente se organizan interesantes eventos culturales, por ejemplo, el Verano de Música en Kolobrzeg, Interfolk, el Encuentro Internacional con el Folclore, el Festival de la Canción del Soldado, y en otoño se realiza el Concierto de Cámara de Kolobrzeg. Tampoco faltan buenas discotecas, y con la mente puesta en los bañistas, en toda la ciudad se organizan bailes. La atmósfera de un balneario de curación llena de solitarios veraneantes, facilita entablar relaciones...

La Península de Hel: Aldeas de pescadores y balnearios de moda
La Península de Hel de 34 km de largo y una anchura que en algunas partes alcanza menos de 200 m, se formó gracias a las corrientes marinas que durante siglos arrastraron hasta aquí gránulos de arena. En un mapa sueco del siglo XVII, Hel se componía todavía por seis islas. La lengua de tierra sobresale de 1,5 hasta 2 m sobre el nivel del mar, y algunas dunas llegan a alcanzar los 10 metros. A lo largo de la península se extienden preciosas y pintorescas playas, y cerca de ellas, a pocos kilómetros, se ven pequeños y bellos pueblos de veraneo.
Hel se puso de moda en el período de entreguerras. Aquí pasaban sus vacaciones artistas, políticos y la intelectualidad solitaria. En el año 1922 se construyó una línea de ferrocarriles de 44 km, que se extiende a lo largo de la península. Rápidamente fueron construidos elegantes hoteles y pensiones, especialmente en los terrenos nuevos como el de Jurata. Hasta nuestros días pasar el verano en Jastarnia o Jurata significa ir con la moda, lo que por supuesto implica precios más altos.
El territorio de la lengua de tierra quedó protegido por el parque Nadmorski Park Krajobrazy, que se abrió en el año 1978. Aquí crece la vegetación típica de las dunas: plantas saladas y un maravilloso bosque de pinos.
En la Península de Hel se puede tomar el sol como en las playas meridionales. El agua baña la península de dos partes, lo que posibilita el surgimiento de dos microclimas. En la playa, del lado del Báltico, soplan los fríos vientos del norte, por lo que la arena se calienta lentamente y el agua es más fría. Del lado de la Bahía Pucka las playas se protegen del viento con una cadena de dunas y los bosques. Aquí se puede tomar el sol echado en la playa, o chapotear en las profundas aguas de la bahía.
En Hel también está Wladyslawowo, un pueblo que es conocido no solamente como centro veraniego, sino también como importante puerto pesquero. Aquí se puede comer una merluza ahumada o un arenque al escabeche. No muy lejos está el punto más alejado de Polonia, el cabo Rozewie, con su famoso faro y unas puestas de sol maravillosas. Viajando un poco más hacia el este, se encuentra otro pueblo digno de ver: Chalupy. Chalupy es un estrecho pueblo pesquero con un puerto y casitas pequeñas, con excelentes playas y con unas dunas de arena que están rodeadas por un bosque de pinos. Al mismo tiempo, aquí no hay grandes complejos turísticos, aunque no faltan habitaciones privadas y campings en muy buen estado. También se puede practicar el windsurf. Otro de los pueblos conocidos es Jastarnia, un balneario grande, con tiendas, pubes, y muchos eventos y fiestas. Cerca de Jastarnia se encuentra Jurata, el pueblo más joven de la Península de Hel, fundado en 1928. Posiblemente sea también el pueblo más conocido. Ya antes de la guerra era el balneario polaco más moderno y más de moda, visitado por círculos políticos y la flor y nata de la sociedad. En los últimos años Jurata está volviendo a ser un balneario exclusivo con hoteles y pensiones de lujo, muy caros y un poco esnob. En la cresta de la península está la ciudad de Hel, un lugar sonado, que es visitado por cientos de turistas desde el siglo XIX. Tiene un centro muy bello, con casas de pescadores, un bosque de pinos y una playa de arena ancha. En el final de la península hay un microclima específico. Los fuertes vientos llegan como gigantes masas de aerosoles saludables, y por supuesto, es aquí donde se forman unas de las olas más altas de la costa. Del otro lado, en la Bahía Pucka, hay mucha tranquilidad y el viento no sopla, se pueden visitar el colorido puerto pesquero y la parada de yates, así como un museo de pescadores muy interesante y una colonia de focas.

Malbork: El castillo de la orden teutónica
Malbork es una ciudad de 40 mil habitantes y está ubicada en la frontera oriental de la región, sobre un afluente del Vístula, el Nogat. Esta ciudad tiene edificios no muy altos, calles anchas, y un casco antiguo, en donde se conservaron fragmentos de muros de la edad media.
Pero la zona más bonita está sobre el Nogat. Es desde aquí de donde sobresale la monumental y paralizante belleza del castillo. Lo construyeron en el siglo XIII los teutones. Rápidamente se convirtió en una de las más potentes fortalezas de Europa. Hoy es la fortaleza gótica más grande de Europa. Se compone de tres castillos y tiene más de 20 ha de murallas.
El castillo central, el más alejado, se conforma de tres potentes alas, tiene una forma refinada, un enorme patio, así como elevaciones y habitaciones ornamentadas y ricas. Toda la construcción está rodeada por un torreón erizado y una fosa. En el ala occidental hay un palacio, una perla de la arquitectura gótica. El castillo alto tiene cuatro alas con galerías en dos niveles y sótanos tétricos. Se pueden ver una cocina teutona con mesas de robles, un enorme horno y un elevador, con el que se mandaba la comida al piso de arriba, además del comedor, el dormitorio y la sala de juegos, inclusive... un baño original. El castillo bajo con sus largos muros y su ancha fosa es un lugar ideal para un paseo romántico. Es poco frecuentado y con su pasto espeso y abundantes matorrales, se puede hacer un buen picnic en la sombra de una muralla gótica.
En 1997 el conjunto de castillos de Malbork fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Durante el año es visitado por 500 mil turistas. También hay preparadas otras atracciones. Por ejemplo, la visita nocturna al castillo. A decir verdad, en ese momento las salas están cerradas, pero una caminata con un guía por los sótanos, patios y corredores, provoca fuertes emociones. Además de esto, en verano, al anochecer, en los patios del castillo se llevan a cabo unos eventos de luz y sonidos. Se escuchan relinches de caballos, el ruido de las armas, y en una disposición extraordinaria, resaltan los bonitos muros iluminados.

Recomendar a un amigo | Versión para imprimir