POLACOS EN EL EXTRANJERO
Se estima que fuera de Polonia residen entre 14 y 17 millones de polacos. Principalmente en Estados Unidos (6–10 millones de personas), Alemania (1,5 millones), Brasil (1 millón), Francia (1 millón), Canadá (600.000), Bielorrusia (400.000–1.000.000), Ucrania (300.000–500.000), Lituania (250.000–300.000), Gran Bretaña (150.000), Australia (130.000–180.000), Argentina (100.000–170.000), Rusia (100.000), República Checa (70.000–100.000) y Kazajstán (60.000–100.000).
Ese número tan grande de polacos y personas que declaran ser descendientes de polacos y que residen en el extranjero (atención: 17 millones de personas es el 40% de la población polaca en Polonia) se debe a complicados procesos históricos que empezaron ya en el siglo XVIII cuando Polonia desapareció del mapa de Europa absorbida por tres potencias: Rusia, Austria y Prusia. Los polacos, que no se habían conformado con la pérdida de la independencia, participaron en varias sublevaciones que, desgraciadamente, solían acabar en derrota. La primera gran oleada de emigración, sobre todo política, fue el resultado de esas actividades. De esta manera los participantes de la Confederación Barska y de las sublevaciones de Kosciuszko (1794), de noviembre (1830-1831) y de enero (1863-1864) se hallaron en Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania y Estados Unidos. Huían de Polonia para evitar las represiones por parte de las potencias ocupantes. Muchas veces, en sus nuevas patrias, participaban en la lucha por la libertad e independencia como es el caso de Tadeusz Kosciuszko y Kazimierz Pulaski, cuyos nombres están grabados en la historia de los EE.UU. Las autoridades rusas deportaban a los sublevados a Siberia.
La segunda gran oleada de la emigración empezó a mitad del siglo XIX; esta vez las razones eran puramente económicas: muchos ciudadanes polacos emigraron de una Polonia económicamente atrasada y explotada por los ocupantes a Alemania, Estados Unidos y Brasil. Escapaban de la pobreza, en busca del empleo y mejores condiciones de vida. En 1910 en Estados Unidos habitaban 944 000 polacos y sumando la segunda generación su número ascendía a 1,7 millones de personas. En 1914 a Brasil emigraron 63 000; en Rusia habitaban 600 000 deportados y obreros tentados por la perspectiva de encontrar trabajo en minas y plantas metalúrgicas de Siberia.
Los años de la I y II Guerra Mudial traen consigo una nueva oleada emigrantes. En 1914 800 000 personas escaparon de Galitzia para no tener que enfrentarse con el ejército ruso; de la parte rusa huyeron alrededor de 600 000 por las mismas razones aunque ahora se trataba del ejército alemán. Entre los anos 1939 y 1941 a la Unión Soviética se deportaron 2 millones de ciudadanos polacos; hasta 1944 2,5 millones fueron trasladados a Alemania para realizar trabajos forzados. De los 5 millones de polacos que en 1945 residían en el extranjero, 500 000 eligieron la vida del emigrante, el resto volvió. Justo después de la derrota polaca en 1939 y a principios de 1940 varios miles de personas lograron llegar a la Europa occidental y al Oriente próximo a través de Rumanía, Hungría, Lituania y Letonia, eran los soldados que no se rindieron y siguieron luchando en la coalición antihitleriana en todos los frentes de la II Guerra Mundial. En Francia se formó el gobierno polaco en el extranjero que después de la derrota de Francia fue trasladado a Gran Bretaña. Este gobierno funcionó hasta 1991 ya que se negó a reconocer a las autoridades comunistas.
La última gran oleada de emigrantes tuvo lugar en la posguerra cuando Polonia era gobernada por autoridades que dependían de la Unión Soviética.A pesar de que se dificultasen los contactos con el mundo libre, por ejemplo mediante la reglamentación de los pasaportes, entre los años 1956 y 1980 - 800 000 personas emigraron a los EE.UU. y a países de la Europa occidental. Una parte de esa emigración fueron los emigrantes políticos, adversarios del régimen comunista y la otra, los emigrantes económicos en busca de mejores condiciones de vida. En los años ochenta 270 000 personas abandonaron Polonia y lo hicieron por razones políticas y económicas. El primer grupo, llamado emigración de solidaridad, fue obligado a abandonar el país depués de que se introdujera la Ley Marcial en 1981, el segundo decidió abandonar el país voluntariamente, cuando, después de que se suspendiera la Ley Marcial, Polonia cayó en una profunda crisis.




