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Los polacos en el exilio

Después de cada una de las sublevaciones, una oleada de exiliados se veía obligada a abandonar las tierras polacas. El fracaso de la Insurrección de noviembre hizo que más de diez mil personas tuvieran que emigrar. El elevado número y también el potencial intelectual de los integrantes, ya que estuvieron entre ellos el destacado político Adam Czartoryski; los poetas: Adam Mickiewicz y Juliusz Slowacki; el compositor Federico Chopin; el historiador Joachim Lelewel, y casi todo el estado mayor de la insurrección, determinó que esta masa de exiliados fuera denominada la Gran Emigración. La mayoría de ellos se integró en la vida política de Europa, sin abandonar las actuaciones a favor de la independencia de Polonia. Unos, como el príncipe Czartoryski, aprovecharon para ello las vías diplomáticas, otros el servicio militar, otros incluso la actividad en las organizaciones europeas clandestinas (Joven Europa). Las obras más destacadas de la literatura polaca, con la epopeya Don Tadeo al frente, fueron creadas en Francia. Los polacos estuvieron siempre presentes en la vida del mundo, no sólo como soldados y políticos: Ignacy (Ignacio) Domeyko crea los fundamentos de la geología chilena, Ernest Malinowski construye rutas ferroviarias en Perú, Pawel Edmund Strzelecki explora las tierras de África y Australia para la Corona Británica. Sin que dejemos de mencionar a los artistas polacos: Joseph Conrad (Józef Korzeniowski) se convirtió en un clásico de la literatura mundial, Henryk Rodakowski conseguía medallas de oro en las exposiciones de París, y Federico Chopin e Ignacy Paderewski son conocidos hasta hoy en día en todo el mundo como destacados pianistas y compositores.

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